Tuve la experiencia de sobrevolar el camino a Ushuaia en un Navajo Chieftain con capacidad para 7 personas y definitivamente no es lo mismo que llegar en un vuelo de Buenos Aires, y ni hablar de hacer el viaje por tierra.
Para quienes disfrutan volar y disfrutan de los paisajes es el vuelo ideal. Desde el minuto cero en el aire el paisaje que se va dibujando de la zona norte de la Isla Grande de Tierra del Fuego es maravilloso. Los cruces de ríos, los cauces que recorren las diferentes vertientes que se desprenden del imponente Río Grande que le da el nombre a la ciudad del norte de la provincia nos comienzan a dar una imagen amplificada de lo rica que es esta zona de la isla. A medida que se avanza hacia el sur, comienzan de a poco a aparecer en el paisaje los bosques de ñire y de guindo que van transformando el paisaje a camino a la zona cordillerana. Conocer la isla en una forma integrada como se lo puede hacer en un tipo de vuelos como estos sin dudas nos ayuda a arraigar más nuestra pertenencia a esta provincia.
Uno de los momentos más impactantes es el sobrevuelo del Lago Fagnano, donde se comienza a ver los picos de la pre cordillera y el borde del lago que atraviesa la totalidad de la isla hacia el lado chileno. Un verdadero espectáculo sobre todo en la época invernal donde se puede ver el decorado especial que tienen las cumbres.
La llegada a Ushuaia sin dudas que tampoco es como llegar en cualquier otro medio de transporte. El sobrevuelo en el Canal de Beagle, con la vista el territorio chileno en el horizonte se complementan con el cruce de los catamaranes que atraviesan el canal con diferentes destinos. Algo que nos recuerda la cantidad de cosas que tenemos para conocer y que por la habitualidad en más de una ocasión dejamos de lado.


No hay comentarios:
Publicar un comentario