¿Cómo termina el año para los fueguinos? Habría que analizar
muchos frentes. Este primer año de segundo mandato para la gobernadora Ríos
definitivamente la hizo retroceder varios pasos en su ya vapuleada imagen. Y no
sólo hablo metafóricamente, literalmente en algunos cambios que ella misma
había impulsado, como la quita en el arancelamiento hospitalario, la
Legislatura actual la hizo retroceder.
Este segundo mandato puede resumirse en una palabra donde se
desplegaron varios conflictos: Reinterpretación.
El primero y más largo fue el que involucró la reinterpretación
de la ley de 648, sobre la interpretación de la misma hacía variar el rumbo de
unos 300 millones de pesos. Más allá del las intenciones de incrementar su
caudal administrativo, el gobierno de Ríos consiguió con este conflicto conocer
quién está dispuesto a jugar con ellos y quién no.
Claramente Federico Sciurano marcó la cancha para su
lado, Gustavo Melella tambaleó ante la
inexperiencia y la Legislatura salió heroica a la resolución conflictiva en la
última oportunidad que le brindaba la sesión especial derogando la norma.
La interpretación de la ley Gaucho Rivero con la que se
había ensalzado la gobernadora a principios de este 2012 diciendo ella misma: “La
ley la interpreto yo”, impidiendo el amarre de un crucero con bandera de
conveniencia que luego se dirigiría a Malvinas fue re reinterpretada para que
10 meses después vuelvan a recibirse cruceros con las mismas características a
reactivar una de las industrias más importantes de nuestra isla: El Turismo.
En todo este año hubo también un intento de re
interpretación de la ley que habla sobre el pago de la deuda al IPAUSS. Un
intento de sociabilización de obligaciones como para que nadie se sienta que
está pagando el pato solo.
Lamentablemente lo que no logramos reinterpretar quienes habitamos
esta hermosa tierra es definitivamente cuál es la intención o el rumbo que está
queriendo tomar Fabiana en estos próximos años de gestión. Las decisiones importantes dejaron de estar en su
órbita de decisiones (Industria, convenio Chino, etc.) y pasaron a ser parte de
la agenda Nacional.
Los problemas que podrían solucionarse como el estado de la
salud, la educación y el reclamo permanente ante la falta de obra pública dejan
un gusto incierto en la boca de los fueguinos. Cambiar al ministro no solucionó
las cosas, ni en Salud, ni en Educación, ni en Obra Pública.
Pero la planta política sigue creciendo junto con los
sueldos atados a una ridícula dieta que genera un efecto dominó en las arcas
provinciales que sacudirían a la más preparada economía regional.
¿Qué cosas tiene pendiente Ríos para el año que viene? Queda
mucho por delante, 3 años de gestión, un frente conflictivo con ATSA que sigue
abierto el cual es prioritario resolver, sobre todo para justificar el re
arancelamiento del mismo. Conseguir una buena renegociación de contratos
petroleros y no sólo ganar en intereses por regalías adeudadas que finalmente
nunca se cobran; gestionar fondos de obra pública y reforzar su imagen para
conseguir una banca en propia en diputados
el año que viene.
¿Estará el Partido Social Patagónico a la altura de tan
altos desafíos? Pocos meses para lograr re significar una imagen que se vio
obligada retroceder en este cierre de 2012, con el agravante que hace 5 años
sabemos a qué nos estamos exponiendo.


