viernes, 22 de febrero de 2013

#22F #ONCE Memoria y Justicia

Las redes sociales parecen haber generado una nueva forma de recordar fechas, o por lo menos en Twitter se han creado hashtag populares y sencillos. La fórmula se repite: numeral, número del día, inicial del mes. Vivimos el #8N, tuvimos el #7D que pasó sin pena ni gloria, y llegamos a hoy un #22F.

El #22F no es igual que las otras dos fechas anteriores, para nada. Aunque muchos hoy enarbolen la bandera de la lucha contra la corrupción de este gobierno, el #22F no lo creó la oposición militante tuittera. Esta fecha no tiene que ver con una batalla que se termina de dirimir en las urnas en el 2015.

El #22F es otra cosa, algo que trasciende a alguna queja puntual de mecanismos vulnerables y corruptibles de nuestro sistema. Tiene que ver con la ausencia, con el dolor y con la búsqueda de justicia. Tiene que ver con un vacío que atraviesa en lo particular a 52 familias, pero en lo general a todo un país.

Es la fecha donde recordamos la trágica mañana del 22 de Febrero de 2012, cuando a las 8:32 en la estación de Once llegaba una formación del ferrocarril Sarmiento abarrotada de personas que tuvo la desgracia de subirse  a un tren sin frenos. Una formación que no frenó, que chocó y que terminó con la vida de 52 personas.

#ONCE, #22F. El dolor y el pedido de justicia se acumula en los corazones argentinos. Si, argentinos. Porque podemos vivir en Tierra del Fuego, como es mi caso, o en Capital frente a la estación de Once y nuestro sentimiento tiene que ser el mismo. Porque es una tragedia Nacional, porque es una fecha que nos enluta  a todos.

Yo no perdí a nadie en Once. Ninguno de mis amigos, ni mis familiares, siquiera un conocido mío viajaba en la formación del Sarmiento en esa trágica mañana. Pero no me puedo sentir más argentino, más Federal, más democrático que compartiendo el dolor de cada una de las familias de esta tragedia.

Hoy la causa fue elevada a juicio oral. A pasos muy lentos la justicia busca hacerse paso entre los frenos políticos y mediáticos que se quieren apoderar de la verdad. La indignación de la familia por la libertad de quienes ellos consideran culpables crece a medida que pasan las horas. Las herramientas oficiales que se utilizan para contrarrestar el sentimiento de culpa parecen no demostrar resultados.

Nos acordamos de #Once como si hubiera sido ayer. Recordamos el sonido de las ambulancias recorriendo las calles de Capital, el desconocimiento de la magnitud de una tragedia 100% evitable. 

Suena fuerte en nuestros corazones el conocimiento de las víctimas de la corrupción de un sistema que sigue sin conseguir mejoras. Nos acordamos de Lucas Menghini Rey, de sus padres, y como él de todas las victimas, culpables de haberse subido a un tren con rumbo a sus trabajos.

Once no se trata de un dolor particular de algunos. Es un duelo nacional. Nos duele Once, como nos duele Sofía Herrera de quien todavía no sabemos nada. Nos duele Once como nos duele Cromañon. A los argentinos nos duele que estas cosas pasen en nuestro país.  

La federalización de ese dolor, ese sentimiento y reclamo de justicia que nos hace uno a lo largo y a lo ancho de este hermoso país es la que nos lleva a recordar este día.

Once, memoria y Justicia.



martes, 5 de febrero de 2013

El mismo parque industrial, el mismo problema, el mismo reclamo.


Cuando hablamos de la logística del Parque Industrial en nuestra provincia, da la sensación que estamos tocando un tema eterno. Un tema que sale a colación una vez cada tanto, cuando hay un accidente, o un incendio, o casi una tragedia que genera controversia, revuelo, cruces políticos, gremiales, acusaciones encontradas y que sólo termina en una batería de anuncios. Pero no llega más lejos de eso, sólo anuncios.

Como si cada generación en Tierra del Fuego contara con su propio reclamo, su propio plan de contingencia y sus propias intenciones de cambio a lo largo de la historia. Me refiero a esto para decir que el tema no es nuevo. Que no descubrimos América al decir que necesitamos ordenar de manera urgente nuestro Parque Industrial. Sin importar en este punto quién tiene o debe tener la responsabilidad de invertir en este caso, lo que se necesita es que las acciones se concreten de forma urgente.

A mediados del 2011 el entonces secretario de Promoción Económica  Fabio De La Mata lo expresaba de la siguiente manera "Pretendemos hacer un análisis de dónde está el problema y dejar trazado un plan. El problema nuestro muchas veces está en la falta de planes. Yo soy un convencido de que independientemente de que uno tenga o no la plata, debe dejar presupuestadas y proyectadas las obras para el momento en que exista la plata".  En la misma nota hacía referencia no sólo al Parque Industrial de Río Grande, sino a la logística de toda la provincia en sí. Incluso mencionaba en aquella oportunidad el haber rescatado del archivo un proyecto que había pasado de una gestión a otra sin lograr concretar ningún avance certero sobre el tema.

El 2012 un incendio que podría haber sido una tragedia reflotó el tema. En la misma calle Malvinas, camino a Chacra XIII en un galpón con acopio de material desconocido se desataba un incendio de proporciones históricas. El galpón no contaba con ninguna identificación en sus tachos de 200 litros que volaban por el aire tras explotar entre las llamas. En medio de tres fábricas, todas con riesgo de poder contagiarse del fuego, con operarios dentro, con autos agolpados en las salidas y en los accesos a la zona; sólo la acción heroica de los Bomberos Voluntarios y el milagro de tener una noche sin viento, permitieron que el incendio se quedara sólo en ese lugar.

En ese momento se creó un Ente Mixto con el fin de refuncionalizar el Parque Industrial. Un ente que involucraba tanto al Gobierno Provincial, Municipal, como a los representantes de los diferentes sectores fabriles y  las empresas de servicios.


Sonia Castiglione, subsecretaria de Producción del municipio expresaba en ese momento haber “coincidido en formar una comisión con presencias rotativas, a fin de lograr una participación proactiva de todos los actores, que le darán un tratamiento especial a la problemática social, laboral y de ordenamiento de este sector”.

Lo cierto es que a la fecha no ha habido ningún tipo de cambios. No ha habido inversiones por parte de las fábricas que llevan ganancias extraordinarias, y que han tenido durante años ganancias extraordinarias amparadas en el régimen fiscal de la famosa 19640. Pasó la época de menos tránsito, donde la mayoría está de vacaciones y sigue habilitado solamente un terreno baldío que hace las veces de estacionamiento (En el caso puntual de BGH). Ni hablar de el resto de las plantas que no ha pretendido reclamar el asfalto en la zona.

Tampoco es todo culpa de las fábricas que no invierten. Nuestras autoridades tampoco han avanzado en un plan de ordenamiento vehicular. En un tratamiento especial en el tránsito en la zona en las horas de entrada y salida de los turnos ¿El resultado? Autos agolpados, congestión en el tránsito, operarios que estacionan donde pueden y cruzan como pueden con todos los riesgos que ello implica. La ausencia casi total de la gente de tránsito sin un plan adecuado para el trabajo en el lugar, en una de las zonas de mayor tránsito vehicular con un parque automotor que crece día a día.

Las posibilidades de ordenamiento son amplias, las intenciones y las voluntades aparentemente están ¿Qué está fallando? ¿Cuál es la pieza que falta para que esto arranque? Mientras, haremos informes de situación, presupuestaremos asfaltados y puesta en marcha de los planes de acción. Crearemos entes mixtos de trabajo. Responsabilizaremos a las fábricas, al gobierno municipal, este y el anterior; o al gobierno provincial, este o el anterior y así hasta que un incendio, un accidente, una tragedia nos vuelva a poner en cuenta que no hemos avanzado nada. 

lunes, 4 de febrero de 2013

Y un día todo volvió a ser lo que era

Y llegó el día de volver a trabajar. El día de volver a madrugar, de regresar a la Fábrica que detestamos pero de la que dependemos.

Volver y darse cuenta que todo sigue igual, al menos ahí afuera. Que nadie hizo un estacionamiento como la gente, que nadie arregló la calle, ni señalizó las cuadras que separan una planta de otra.

Que las promesas de inversión quedaron en una eterna etapa inconclusa. Que nadie quiere estudiar la logística para hacernos transitar más cómodo esas calles a las que tuvimos que volver. Porque no sólo es cuestión de comodidad, también es cuestión de seguridad. Pero para eso hay tiempo, venimos safando bien.

Ahora, no todo está igual. A la vuelta tu compañera de línea estrenó auto. A tu amigo de la planta 2 le entregaron el suyo. Y el tipo que desconocías de la línea siguiente ya tiene el suyo.

Y cada vez somos más, en el mismo lugar. Lugar que siempre nos quedó y nos va a quedar chico.