Hay que hablar de la estación de servicio de YPF Autosur. La controvertida, la de la esquina de San Martín y Rivadavia en Río Grande. La gran culpable de que el histórico colegio salesiano María Auxiliadora de nuestra ciudad no pueda dictar clases de forma normal.
Desde hace poco más de tres meses, el colegio María Auxiliadora cerraba sus puertas alertado por lo que aparentaba ser una fuerte fuga de gas. Fue durante una primer semana en la cual el miedo, los rumores y los comentarios inundaban la opinión pública.
Se hicieron relevamientos en las cañerías de gas buscando una fuga. Una vez que vieron que dentro del establecimiento estaba todo en orden se hizo lo lógico. Una estación de servicio a menos de 100 metros del lugar debía ser la culpable del hecho.
A esto se sumaron fuertes "olores a gas" (Que en los informes finales de Defensa Civil resultaron ser poco menos que flamables) en el supermercado contiguo a la estación de servicio.
La culpa era ineludible. La estación de servicio estaba perdiendo de algún lado, algo que hacía que desde estos dos edificios saliera olor a gas. Cerraba por todos lados, la solución más viable era la clausura del lugar. Y eso fue lo que pasó.
Tiempo después la empresa se realizó los análisis correspondientes para determinar dónde y cómo y sobre todo desde cuando había habido pérdidas que generaran estas emanaciones. Los informes de seguridad de la empresa habían sido favorables. No era combustible nuevo el que se perdía. Los análisis de contaminación ambiental dieron positivo, había habido un derrame, en algún momento de la historia, que hoy estaba pasando factura.
Comenzaron las tareas de remediación ambiental. Era cuestión de tiempo para que todo vuelva a la normalidad. Mientras tanto la institución compartía edificio con La Misión Salesiana.
Con la solución encaminada, el tema del colegio María Auxiliadora había pasado a un segundo plano en la opinión pública. O eso pensábamos hasta que de pronto los padres del colegio, las autoridades del colegio, los concejales, el intendente y la gente de la ciudad, comenzaron a creer que lo que había que hacer era sacar del centro a la estación de servicio.
Hubo una reunión del comité de Crisis, hubieron concejales desubicados que se burlaron de las hermanas (O eso trascendió). Hubo bronca. Hubo una solución: el intendente había presentado un proyecto para extraer de su lugar al culpable. En realidad hubieron dos proyectos el de Melella y uno que presentó la concejal Colazo pero que no obtuvo cuorum.
Se le dijo a la gente que esto iba a ser así, fuera de todo sentido y razón, la estación de servicio YPF Autosur iba a ser re ubicada.
No conformes con haber conseguido la decisión política que querían, "la gente" se movilizó para juntar 7410 firmas en un petitorio pidiendo que re ubiquen la estación de servicio. Algo que YA LES HABÍAN DICHO que se iba a realizar.
A ver si me explico: El informe que YPF, una empresa mundial, había realizado sobre el estado de los tanques y la seguridad de la estación de servicio eran positivos. A pesar de esto se decidió por la re ubicación. Una vez que tuvieron el OK del intendente, se movilizan y juntan firmas para que les diga de nuevo que si a lo que ya les había dicho. ¿No suena raro? ¿O es solo a mi?
Por último: ¿Quien corre con los gastos de la re ubicación? ¿Autosur? No. El municipio. Qué digo el municipio de Río Grande. Usted y yo ¿Me explico?
No hay comentarios:
Publicar un comentario