Cerca de las 20:30 en la plaza de las Américas, en la
intersección de San Martín y Ruta 3, un grupo de no más de 50 de auto
convocados llegaban con banderas de Argentinas a sumar a nuestra austral ciudad
de Rio Grande a la gran movilización del 8 de noviembre.
Las pocas preguntas que hice obtenían las mismas respuestas
“Nos enteramos por las redes sociales”, “No nos pagó ningún grupo económico,
vinimos solos”, “No se come por $6 ¿O vos si podés?”. La convicción de esta gente
era certera. Estaban ahí demostrando su descontento con las políticas llevadas
adelante por el gobierno Nacional.
El viento y la sensación térmica por debajo del cero hacían
su reclamo más legítimo. Nadie, ni por plata, se hubiera movilizado sin aprovechar
la presencia de algún que otro medio que cubriera el lugar. Solo banderas de
Argentina. Auto convocados pero de los de verdad, que solo se enteraban de las
novedades por las Redes Sociales.
No duró mucho la concentración. La falta de coordinación en
este sentido fue clave. Tres lugares de concentración eran los que daban
vueltas en las redes sociales: San Martín y Belgrano, la céntrica Plaza Alte.
Brown y la Plaza de las Américas. No hubo nadie a la “cabeza”, y el frío más el
viento fueron los componentes finales que ayudaron a que la concentración dure
poco.
Poca (O nula) Organización, ninguna agrupación política
detrás, temperaturas bajo cero y reclamos comunes. Los argumentos de los anti
#8N por lo menos en Río Grande, quedaron superados.


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