lunes, 4 de febrero de 2013

Y un día todo volvió a ser lo que era

Y llegó el día de volver a trabajar. El día de volver a madrugar, de regresar a la Fábrica que detestamos pero de la que dependemos.

Volver y darse cuenta que todo sigue igual, al menos ahí afuera. Que nadie hizo un estacionamiento como la gente, que nadie arregló la calle, ni señalizó las cuadras que separan una planta de otra.

Que las promesas de inversión quedaron en una eterna etapa inconclusa. Que nadie quiere estudiar la logística para hacernos transitar más cómodo esas calles a las que tuvimos que volver. Porque no sólo es cuestión de comodidad, también es cuestión de seguridad. Pero para eso hay tiempo, venimos safando bien.

Ahora, no todo está igual. A la vuelta tu compañera de línea estrenó auto. A tu amigo de la planta 2 le entregaron el suyo. Y el tipo que desconocías de la línea siguiente ya tiene el suyo.

Y cada vez somos más, en el mismo lugar. Lugar que siempre nos quedó y nos va a quedar chico.

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