miércoles, 20 de marzo de 2013

#PeriodistasCopyPaste

Ético: Recto, conforme a la moral.
Periodista: Persona profesionalmente dedicada en un periódico o en un medio audiovisual a tareas literarias o gráficas de información o de creación de opinión.
Profesional: Perteneciente o relativo a la profesión.
Historia: Narración y exposición de los acontecimientos pasados y dignos de memoria, sean públicos o privados.

Me tomé el laburo (Si, laburo) de extraer algunas definiciones de la Real Academia española antes de sentarme a escribir sobre ética periodística ¿Quién soy yo para sentarme a hablar de ética periodística? Legalmente, nadie. Sólo un tipo que se apasiona por contar historias, buscarlas, redactarlas, leerlas; y que se ha dedicado a esto los últimos tres años de su vida.

¿Qué entiendo yo que es un periodista? Alguien que busca una historia, y la mejor manera  posible de contarla, para que cualquiera la pueda entender. Una historia política, una historia policial, etc. Historias. Los periodistas buscamos y escribimos historias, con más o menos detalles, con más o menos tecnicismos, pero historias.

Eso nos apasiona, eso nos moviliza. Eso hace que nos levantemos a las 3:00 am para ver cómo asume el papa aunque ni siquiera compartamos el credo, sólo porque sabemos que es parte de la historia, y que además la queremos contar. Eso hace que en un incidente dejemos la cena a la mitad y salgamos corriendo a ver qué, cómo, cuándo, y dónde; buscando ser testigos presenciales de los hechos, para contar en primera persona cómo lo vivimos y lo sentimos.

Últimamente y sobre todo en nuestra provincia, la característica de “buscador de historias” de los periodistas viene en baja. Nadie busca, nadie sale ni corre. Nadie le da el valor agregado de contar la historia y ponerle nombre y apellido. No podemos apuntar a algún culpable, obviamente, pero podemos con sólo abrir un diario local, cómo hemos llegado a este punto.

Puede ser por la falta de un sueldo acorde, el laburo desvalorizado de un periodista en una ciudad chica como Río Grande. Puede ser porque a los diarios les sale más barato y mejor arreglar por la ubicación de una gacetilla en una portada que pagarle a un tipo para que busque una historia y darle el crédito de la misma. Y así, puedo enumerar mil razones más.

Lo que no logro entender como nos desvalorizamos a nosotros mismos quitando el crédito del trabajo ajeno. Copiando y pegando lo que otro escribió, lo que otro investigó sin siquiera un “Gracias Fulano”. Esta discusión no es nueva, ya la hemos vivido antes. Y cada vez que de entre nosotros nos robamos una foto sin pedir permiso ni hacer mención, el tema se reflota.

Son los “Periodistas el Copy Paste”, los que se cansaron de ser periodistas y sólo copian y pegan gacetillas de prensa, que copian y pegan las investigaciones que otro colega tuitteó, que copian y pegan pero no buscan su historia. Los que copian y pegan pero no citan fuente. Son a mi entender, los frustrados de la profesión. Los periodistas gastados.

¿Que podríamos hacer? Quienes todavía creemos en el periodismo de calle, en el “independiente”. Los que nos bancamos el mote de “periodistas” porque sabemos que eso es exactamente lo que hacemos. Supongo que usar nuestra mejor herramienta, escribir y hablar el tema hasta que aunque sea por vergüenza o por envidia, los viejos periodistas vuelvan a ser los inspiradores profesionales de antaño.


2 comentarios:

  1. Tengo unos textos que he escrito para días del periodista pasados. Si te interesa, te los envio. Pasame un correo.

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  2. riffotorres.pablo@gmail.com es mi dirección. Gracias por pasar por acá :)

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