miércoles, 1 de mayo de 2013

Fabricación Fueguina: El mal ensamblado de informaciones y opiniones


La ley 19.640 que declara a Tierra del Fuego como zona de promoción industrial, detalla en su articulado una serie de beneficios impositivos para las empresas que decidan radicarse en la zona a fabricar sus productos.

Se ha hablado muchísimo, a favor y en contra de esta ley de Promoción Industrial, con informes favorables de quienes defienden el régimen, e informes contrarios que exhiben diferentes argumentos por los cuales creen que este régimen debería terminar.

En septiembre del 2007, se publica en el Boletín Oficial el decreto 1234 por el cual se prorroga la vigencia de la misma hasta el año 2023. De ahí en adelante la industria local tuvo un nuevo impulso, con todo lo que ello significa, que hoy por hoy está empleando a más de 13.000 personas.

Pero no me quiero centrar en lo positivo, o negativo de la ley, y si hay o no cuestiones discutibles en la misma. Existe otro aspecto, que se trata de la opinión general que existe en nuestro país sobre la producción local.

El 10 de Junio del 2012, el periodista Jorge Lanata publicó un informe en su programa “Periodismo Para Todos” sobre la fabricación en Tierra del Fuego titulado “Un cuento chino”. En el mismo, mostraba un recorrido por las plantas fueguinas en el cual se le explicaba desde la llegada de los “kits” de productos del exterior que eran ensamblados en las plantas locales para luego ser empaquetados y distribuidos en todo el país.

El ejemplo simplista que utilizó el periodista para graficar lo que era “ensamblar”, un barquito de plástico en varias piezas encastrables al estilo Rasti, fue suficientemente fuerte para que la palabra “Ensamblar” tomara una connotación negativa vigente hoy en día en el general de las personas.

Es increíble, pero este informe tuvo una repercusión tal, que muchos periodistas fueguinos fuimos materia de consulta para ver en realidad qué era lo que pasaba en las fabricas fueguinas que tanto habían abanderado al modelo de re industrialización que lleva adelante el Kircherismo.

En Tierra del Fuego ¿Se fabrica o se Ensambla?

“Fabricar un televisor, acá o en cualquier otra parte del mundo, tiene componentes que tiene que comprar a un tercero” Fueron las palabras que el periodista Lalo Zanoni, especializado en tecnología, usó luego de su visita a la planta de Philip en Río Grande cuando le consultaba si en nuestras plantas se fabricaba o se ensamblaba. (Acá la entrevista completa)



Y es cierto. Para quienes han tenido un acercamiento a las plantas fueguinas trabajado en ellas, o con alguna capacitación de en procesos de producción saben que definitivamente las fábricas fueguinas cuentan con la estructura y el proceso productivo que cualquier planta a nivel internacional.

Las diferentes marcas internacionales que deciden utilizar las plantas locales para producir sus productos a nivel nacional, tienen una serie de requisitos que hacen a la calidad del producto: el proceso, los materiales, la elaboración, los tiempos de producción, etc. Requisitos que hacen a la calidad del producto, para que un televisor Samusng fabricado en Brasil, tenga la misma calidad que el fabricado en Argentina o en Asia.

Ahora ¿Por qué pensamos que la palabra “ensamblar es mala? ¿Por qué creemos que traer materia prima de otro país para producir los productos locales es malo? ¿Por qué pensamos que es una mentira esto de la fabricación fueguina?

Hice una pequeña encuesta a través de Twitter, donde preguntaba qué resultaba más confiable: Si un producto fabricado en Tierra del Fuego ó un producto importado. Las opciones eran Si o No, aunque como toda red social, mucha gente dijo mucho más de lo que se le preguntaba.

En cuanto a la respuesta básica, la mayoría de las personas contestó que confiaba más en un producto importado. Quienes se animaron a profundizar su respuesta se podía percibir un factor común “En Tierra del Fuego no se fabrica, se ensambla”. No de forma aclaratoria, sino de forma despectiva. Las respuestas de las personas fueron increíbles.



No me quiero parar como crítico de quienes libremente opinan sobre el tema, ni denostar su participación por considerarlos inexpertos en materia de fabricación de tecnología. Lo que quiero demostrar es cómo una idea puede instalarse en la opinión de la gente en tal grado, que no crean necesario investigar un poco más sobre los hechos ¿Por qué un informe es tan fuerte que sin importar la cantidad de contra informes, documentales, investigaciones periodísticas que se puedan hacer, la idea negativa sigue siendo la preponderante?

Las interpretaciones de los hechos en todos los sentidos están atravesadas por nuestras propias experiencias. Lo que vivimos, lo que experimentamos, lo que sentimos; todo es condicionante al momento de incorporar una información. Cuando elegimos, casi sin intención, una parte de la verdad, antes que ver la verdad completa de los hechos.

Quizá, y esto es solo una suposición, la mayoría de las personas que contestaron la encuesta tienen una experiencia negativa con algún producto “Made in Tierra del Fuego”. O no solo eso, quizá tienen una mala experiencia diaria con el gobierno de turno que tanto promociona la producción nacional. Tal vez han sufrido inseguridad, o se han visto complicados por el cepo cambiario en sus negocios, o siguen sin cobrar sus juicios a la ANSES que cualquier visión negativa extra que se le pueda dar es bien recibida para sumar al “descontento colectivo”.

Estos posibles condicionantes, hacen que sea necesario un replanteo no solo de cómo percibimos la información sino también de cómo brindamos la misma ¿Somos consientes de cómo nos condicionan nuestras experiencias cuando nos dan una información? ¿Tenemos en cuenta que en su mayoría, los medios muestran la realidad de forma tal que pueda alimentar una postura hacia tal o cual tema?

Y esto no quiere ser de ninguna manera una defensa al Gobierno Nacional, se simplemente un llamado de atención ante la manipulación mediática que se vive hoy en todos lados, incluido nuestro país.

Efectivamente, la fabricación en Tierra del Fuego cumple con los estándares de calidad internacional que avalan la producción de diferentes elementos tecnológicos. Así y todo muchos prefieren pensar que las fabricas en nuestra isla son otra mentira de “El Modelo”.

Cuando se adquiere un producto fabricado en Tierra del Fuego, todos estos datos, todas estas emociones y posturas hacen que nuestra perspectiva sobre lo que adquirimos se vea condicionada.

 No pensamos si es verdad que en todos lados se fabrican de la misma manera. No nos hemos planteado si en realidad Blackberry hace en Tierra del Fuego lo mismo que Apple en Estados Unidos, trayendo la materia prima íntegra de países asiáticos y cumpliendo sólo con la etapa de ensamble en sus plantas de California. Nadie compra un iPad y dice “Es Chino, no me da confianza” ¿O sí? Pero sí los productos fueguinos son importados porque sólo se ensamblan en Tierra del Fuego.

Más allá de la crítica que se le pueda hacer a grupos mediáticos que persiguen intereses particulares, tanto del estado como privados, la crítica debería ser hacia nosotros mismos. Porque nos conformamos con una campana, la que nos conviene. Porque nos hemos acostumbrado a que argumenten por nosotros y nos armen una visión de la realidad basada en nuestra comodidad.

¿Qué estoy leyendo? ¿Qué elegí ver? ¿Cómo me está afectando? Son preguntas que habría que hacerse cada vez que abrimos un diario, vemos un informe, ponemos un noticiero, y alimentamos nuestro razonamiento de argumentos al momento de plantear una postura. 

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